Un bebé que llora con crisis de dolor cada quince o veinte minutos, encoge las piernas y entre crisis se queda quieto y pálido. Es una urgencia, y en muchos casos se resuelve sin cirugía si se llega a tiempo.
Cédula profesional 8305921 · Cirugía pediátrica por la UNAM
Qué está pasando por dentro
Un segmento del intestino se mete dentro del siguiente, como cuando se recoge un telescopio o se mete la manga de una chamarra dentro de sí misma. El intestino de adentro arrastra sus vasos sanguíneos, que quedan comprimidos.
Eso explica todo lo demás: el dolor en crisis viene de las contracciones intentando avanzar, y la sangre en el pañal viene de la mucosa del segmento atrapado, que se está congestionando.
Por qué importa la prisa
Mientras el segmento está atrapado, deja de recibir sangre. En las primeras horas el intestino todavía está sano y muchas veces se puede desinvaginar sin abrir. Con el paso del tiempo se daña, y entonces sí hay que operar y a veces retirar el segmento afectado.
En las primeras horas
Reducción sin cirugía
Si pasa mucho tiempo
Cirugía, posible resección
El segmento rojo entra en el azul y queda atrapado
El patrón del dolor: esto es lo que hay que reconocer
Un bebé con cólico llora de forma más o menos continua y se le puede consolar. Un bebé con invaginación tiene crisis: llanto muy intenso durante unos minutos, encogiendo las piernas hacia el pecho, y después una calma extraña en la que se queda quieto, pálido y sin ganas de nada. Y a los quince o veinte minutos, otra vez.
Esa calma entre crisis es lo que engaña a las familias y a veces a los médicos: durante ese rato el bebé parece estar bien.
Cómo se ve en el tiempo
Comparación del llanto a lo largo de una hora.
Arriba, el llanto del cólico: continuo, con altibajos, y se puede consolar. Abajo, la invaginación: picos de dolor intenso separados por periodos de calma en los que el bebé se queda quieto y decaído.
Las señales
La combinación clásica es dolor en crisis, vómito y sangre en el pañal, pero no siempre están las tres. Con dos, hay que acudir.
Llanto en crisis
Episodios de llanto muy intenso cada 15 o 20 minutos, encogiendo las piernas hacia el pecho, con calma entre uno y otro.
Se queda quieto y pálido
Entre crisis, un decaimiento que no es normal en un bebé de esa edad. Muchos papás lo describen como «se apaga».
Vómito
Al principio de leche o comida. Si se vuelve verdoso, la obstrucción avanzó y la prisa es mayor.
Sangre con moco en el pañal
Un pañal con contenido rojo oscuro mezclado con moco. Es un signo tardío: no hay que esperarlo para acudir.
Bolita en la panza
A veces se palpa una masa alargada en el abdomen. No hace falta que la busques tú.
Rechaza el alimento
A diferencia de otras causas de vómito, aquí el bebé no quiere comer y se ve mal.
La edad importa: es más frecuente entre los 6 meses y los 3 años, con el pico alrededor de los 6 a 12 meses. Muchas veces aparece días después de una infección viral. Si tu bebé está en ese rango y tiene el patrón de crisis, no esperes a ver si se le pasa.
Anota la hora de cada crisis de llanto antes de llegar. Ese patrón horario es información diagnóstica de primer nivel.
Muchas se resuelven sin cirugía
Esta es la parte que da esperanza y la razón por la que la prisa vale tanto la pena.
El ultrasonido confirma
Es el estudio de elección. Muestra una imagen característica que hace el diagnóstico con mucha precisión. Es rápido, no duele y no usa radiación.
La reducción sin abrir
Se introduce aire o líquido por el recto bajo control de imagen, y esa presión empuja el segmento invaginado hasta devolverlo a su lugar. No hay incisión y el bebé no entra a quirófano.
Funciona en la mayoría
Cuando se llega a tiempo y el intestino aún está sano, la reducción no quirúrgica resuelve buena parte de los casos. Después se vigila unas horas en el hospital.
Puede repetirse
Un porcentaje de bebés vuelve a invaginarse en los días siguientes. Por eso te enseñan qué vigilar antes del alta, y por eso conviene volver de inmediato si el patrón de crisis reaparece.
Cuándo sí se opera
La cirugía se reserva para tres escenarios concretos.
Se opera cuando
Cualquiera de estos tres.
La reducción sin cirugía no funcionó
Hay datos de perforación o el bebé está muy grave
Se sospecha que algo dentro del intestino la está causando
Recurrencias repetidas
Qué se hace en quirófano
Casi siempre menos de lo que la familia teme.
Se desinvagina el segmento con las manos
Se revisa que el intestino esté viable
Solo se retira si el tejido ya se dañó
Puede hacerse por laparoscopia en casos seleccionados
Si hay una causa dentro, se resuelve en el mismo acto
Cuando hay una causa detrás
En la mayoría de los bebés no se encuentra un motivo concreto: se cree que un ganglio inflamado tras una infección viral actúa como punto de arrastre. Pero en algunos casos, sobre todo en niños más grandes o con episodios repetidos, sí hay algo dentro del intestino que la provoca: un divertículo, un pólipo o tejido de otro órgano alojado en la pared intestinal.
El equipo del Centro CUP presentó en el LIV Congreso Nacional de Cirugía Pediátrica un caso de invaginación causada por tejido pancreático ectópico, que es justamente uno de estos puntos de arrastre poco habituales. Encontrarlos cambia el manejo: no basta con desinvaginar, hay que retirar la causa o el cuadro vuelve.
Primera opción
Reducción con aire o líquido, sin cirugía
Estudio
Ultrasonido abdominal
Si se opera
Desinvaginación manual, resección solo si hace falta
Recurrencia
Posible en los días siguientes
Después
Vigilancia hospitalaria unas horas
Tras la reducción se vigila unas horas en el hospital, porque un porcentaje de bebés vuelve a invaginarse en los días siguientes.
Si tu bebé tiene este patrón ahora
No agendes una cita. Un bebé con crisis de llanto cada quince o veinte minutos, que encoge las piernas y entre crisis se queda quieto y pálido, necesita valoración hoy mismo.
Lleva anotada la hora de cada crisis y si ha vomitado o ha habido sangre en el pañal. Y no le des de comer en el camino, por si necesita un procedimiento.
Acude al hospital con urgencias pediátricas más cercano y avísanos en el camino.
En Querétaro consulta el Dr. Alejandro Pájaro Vallín, cirujano pediatra y titular del Centro CUP. Los casos complejos los comenta con el equipo del centro en la Ciudad de México.
Médico cirujano por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, con especialidad en Pediatría y subespecialidad en Cirugía Pediátrica por la UNAM. Consulta en Technology Park y en Médica Momentum, Juriquilla.
Reseñas publicadas en el perfil de Google del Dr. Alejandro Pájaro. No las editamos.
”
Me siento muy agradecida por la atención brindada a mi hijo. El protocolo que tiene junto con su equipo de trabajo previo, durante y pos cirugía brinda seguridad, confianza y minimiza la angustia y estrés que como padres experimentamos.
”
Un ser humano y médico excelente, que brinda servicio con calidad y calidez, paciencia y respeto por sus pacientes. En momentos donde ya no sabía a quién acudir, él nos dio un diagnóstico correcto para mi hijo.
”
Excelente atención, trato humano. Siempre al pendiente del paciente. No pudimos caer en mejores manos para la intervención de mi hijo. Lo recomiendo ampliamente.
Preguntas frecuentes
Lo que preguntan cuando el bebé llora distinto.
Por el patrón. El cólico da llanto más o menos continuo y el bebé se puede consolar cargándolo o meciéndolo. La invaginación da crisis: llanto muy intenso unos minutos, encogiendo las piernas, y luego una calma en la que se queda quieto y pálido.
Esa calma entre crisis es lo que engaña. Si el patrón se repite cada quince o veinte minutos, no es cólico.
Es más frecuente entre los seis meses y los tres años, con el pico entre los seis y los doce meses. Muchas veces aparece días después de una infección viral.
En niños más grandes es menos común y ahí es más probable que haya una causa concreta dentro del intestino.
No, y esperar a que aparezca es un error. La sangre mezclada con moco es un signo tardío: cuando se ve, el segmento atrapado ya lleva tiempo comprometido.
Con el patrón de crisis y el decaimiento entre ellas ya hay motivo suficiente para acudir.
Sí, y es la primera opción. Se introduce aire o líquido por el recto bajo control de imagen, y esa presión empuja el segmento invaginado hasta devolverlo a su lugar. No hay incisión.
Funciona en buena parte de los casos cuando se llega a tiempo y el intestino todavía está sano. Por eso las horas cuentan tanto.
Sí, un porcentaje de bebés se vuelve a invaginar en los días siguientes, sobre todo tras una reducción sin cirugía. Por eso se vigila unas horas en el hospital y te enseñan qué observar antes del alta.
Si el patrón de crisis reaparece, hay que volver de inmediato sin esperar.
En la mayoría de los bebés no se encuentra una causa concreta. Se cree que un ganglio inflamado tras una infección viral actúa como punto de arrastre que jala el intestino hacia adentro.
En niños más grandes o con episodios repetidos sí puede haber algo dentro del intestino que la provoque: un divertículo, un pólipo o tejido de otro órgano en la pared intestinal.
El ultrasonido abdominal. Muestra una imagen muy característica del segmento invaginado y hace el diagnóstico con alta precisión. Es rápido, no duele y no usa radiación.
No le des de comer ni de beber, por si necesita un procedimiento. No le des analgésicos sin indicación, porque enmascaran el cuadro.
Y anota la hora de cada crisis de llanto, si ha vomitado y si hubo sangre en el pañal. Ese registro vale mucho al llegar.
Solo si el tejido ya se dañó. En quirófano lo primero es desinvaginar el segmento con las manos y revisar si está viable. Cuando se llega a tiempo, casi siempre lo está y no hay que retirar nada.
Si se encuentra una causa dentro del intestino, se resuelve en el mismo acto.
Cuando se resuelve a tiempo, no. El bebé hace vida completamente normal y su digestión no queda afectada.
Las complicaciones se relacionan con el retraso: si el segmento atrapado se daña, hay que retirarlo, y esa cirugía es mayor. Es exactamente la razón por la que insistimos con las horas.
Dr. Alejandro Pájaro Vallín
Cirujano pediatra titular del Centro CUP. Médico cirujano por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, con especialidad en Pediatría y subespecialidad en Cirugía Pediátrica por la UNAM. Cédula profesional 8305921 · Pediatría 10993625 · Cirugía pediátrica 12486876.